Mi madre, siempre, tiene razón. Y es que en todos los rincones del mundo puedes encontrarte con un traspiés, y toda persona es hijo de su padre y su madre. Pero sobretodo, mi madre acierta al decirme que con este carácter mio, tengo los disgustos asegurados.
Porque a veces, me gustaría ser tan tranquilo y despejado como el cielo de mi tierra natal. Sin embargo, me identifico más con los constantes cambios del tiempo de aquí, que llora, truena o se calma el mismo día.
Y mientras apedrean, literalmente, mi puerta, me voy a acostar. Necesito que amanezca un nuevo día, y pase la momentánea tormenta.

Vas a tener muchos días así durante tu estancia. Seguro.
ResponderEliminarPero son solo eso, días. A veces solo horas. No le des más vueltas.