Pero el fin de semana esta siendo bastante bueno, a pesar de que haya vuelto a tener problemas con la tarjeta de crédito inglesa. Anoche, mi compañera de clase Sibylle vino a cocinarme un exquisito risotto y unos muffins de chocolate. ¡Qué rico estaba todo!
Luego, todos nos fuimos de fiesta, aunque nos acabamos dividiendo. Y es que aún no nos hemos hecho al horario de fiesta de aquí, y eso dificulta el entrar a los sitios y divide las opiniones de la multitud (en este caso, de los compañeros de piso).
Hoy me he comprado mis nuevos altavoces, y tras estrenarlos y echarme una merecida siesta, espero a que llegue Sibylle para cenar (hoy me toca cocinar a mí) e irnos a la fiesta de nuestro compañero de clase, Ken.
Vamos, que afortunadamente no paro, y los planes salen hasta de debajo de las piedras. ¡Viva la vida de Erasmus! Ni en mi vida pintada.

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