domingo, 10 de octubre de 2010

Proceso mental

Por fin estoy volviendo a trabajar. Aún no he alcanzado todavía el nivel máximo de hace un par de meses, pero empiezo a coger el hilo y mostrarme más seguro que nunca. Aquí, el trabajo, dignifica todavía más.
Estoy buscando bastante documentación para mi proyecto final de carrera, y entre un gran listado de obras ejemplares, he encontrado una joya magnífica, que todavía estoy en proceso de investigar: Little Nemo in Slumberland. Y huele a montones de bolsas de inspiración en un libro que, eso sí, pesa lo suyo.

A mi mente llaman múltiples ideas, y sin prisa pero sin pausa, voy día a día haciendo un poco más, mientras disfruto de esta aventura que es ser Erasmus. Ayer pasé la noche entera rodeado de ingleses, en casa de mi compañero de origen japonés, Ken, que celebraba su 21 cumpleaños. Solo Sibylle, un chico noruego y yo dábamos el toque internacional a la “pequeña reunión”, en la que me lo pasé bastante bien bebiendo, escuchando música y riéndonos.

Hoy domingo de relax, y ahora bajaré al 6º piso que es el cumpleaños de un chico búlgaro. La verdad, no me puedo quejar. El barco esta todavía surcando los mares, a una velocidad reducida, pero sin ninguna extraña marea que le cambie el rumbo. Espero que todo continúe igual.

Os dejo un boceto (retocado posteriormente) para mi proyecto final. Pues como ya he escrito tantas veces, la mente es el más complicado de los laberintos.

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