jueves, 25 de noviembre de 2010
“Sibylle”: Le ciel du Belgique
Hace tiempo que quería hacer una serie de posts dedicados a describir y hablar de las personas que estoy conociendo y me acompañan en esta impresionable aventura. Y después del perfecto día de ayer, no quería dejar pasar esta oportunidad para empezar con Sibylle: Je te dédie ces mots, Sibylle :)
Hier, avons fini nos classes et nous sommes allés à la residence de Sibylle. Nous avons bu une bouteille du ron, et nous avons ecouté musique clasique et musique du Yann Tiersen. C'était parfait! (Ayer, terminamos nuestra entrega de ilustración, y tras el éxito de esta nos propusimos celebrarlo con una botella de ron (James Cook, como el personaje de Skins xDDD) en su residencia. Escuchamos música clásica, Yann Tiersen y demás. ¡Fue perfecto!)
Sibylle es mi compañera de clase, procediente de Lieja, Bélgica, para quien no me haya oído mencionarla anteriormente. Es una de esas pocas personas que conoces a la largo de tu vida con las que compartes un montón de aficiones, gustos e incluso vivencias. Y como ella bien sabe, hemos prometido visitarnos correspondientemente, e incluso tengo una invitación para larga estancia en Bélgica, que seguramente lleve a cabo ^^). Lo único malo es que ella no estará todo el año, y dos semanas después de volver de vacaciones de Navidad, abandonará Southampton, lo cual sé que producirá una gran tristeza.
Pero seguro todavía nos volveremos a encontrar en otras ocasiones, y aún nos queda por disfrutar de grandes experiencias juntos, como el viaje que mañana emprendemos, junto a Sandra (posiblemente mi siguiente post se lo dedique a ella, ya que son las dos personas con las que más momentos he compartido) y una compañera francesa de Sibylle, hacia Edimburgo (Edinburgh), la capital del país de mis sueños (viaje que tanto he anhelado con el paso de los años). Ya comentaré en el futuro que tal ha ido, así como mis futuros viajes y las notas de la presentación, que espero que sean buenas.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Días y días
Hay días y días, se suele decir. Pues sí, es tan cierto como lo son la gran mayoría de los refranes españoles en cierta medida. Pero entre mis favoritos, está ese que nunca olvidaré como aprendí: Uno es esclavo de lo que dice, dueño de lo que calla.
Por eso, con mucho esfuerzo en el camino, he aprendido en ocasiones a callar. Lo malo, es que mi silencio suena tan extraño, que a la gente le parece un llanto desesperado, la canción más dura y cruda que haya salido de mi garganta.
Porque hice de los gritos y las palabras la melodía que lleva el ritmo de mi vida, y el silencio lo reserve para aquellos momentos en los que el espectáculo necesita un nuevo dibujo, un solo perfecto. Quizás sea porque en silencio, me pasaron las cosas más importantes de mi vida, cuando en escasas ocasiones me quedo sin palabras. Y hagamos que esta noche la música suene.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Mi sueño conmigo
Hace un tiempo escribí que empezaba a adaptarme a esta nueva experiencia, a la “tierra prometida” de mis sueños infantiles, a una nueva y prometedora etapa.
Ahora, sin embargo, la cosa ya no va sobre adaptación. Ahora estoy comenzando a ser feliz aquí. Muy feliz. Porque a pesar de las pequeñas inconveniencias, de los ocasionales problemas con el idioma y la gente nueva, así como una gran lista de diminutos obstáculos, aquí estoy encontrándome a mí mismo en facetas que ni yo mismo conocía.
Ahora, sin embargo, la cosa ya no va sobre adaptación. Ahora estoy comenzando a ser feliz aquí. Muy feliz. Porque a pesar de las pequeñas inconveniencias, de los ocasionales problemas con el idioma y la gente nueva, así como una gran lista de diminutos obstáculos, aquí estoy encontrándome a mí mismo en facetas que ni yo mismo conocía.
Uno mismo alberga un laberinto que a través de los años vas entendiendo cada vez mejor, sin terminar nunca por hallar algo que te sorprenda, con lo que deleitarte o sufrir. Pero la verdad es que todos los balances que puedo hacer sobre mis dos primeros aquí, son positivos.
Entre uno de ellos, la gente que he conocido. Mis compañeros de piso, la gente de clase, el resto de erasmus y los estudiantes ingleses. Todo el mundo, esa gran colmena de diferentes culturas que me aporta tanto día a día.
Entre uno de ellos, la gente que he conocido. Mis compañeros de piso, la gente de clase, el resto de erasmus y los estudiantes ingleses. Todo el mundo, esa gran colmena de diferentes culturas que me aporta tanto día a día.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Pequeñas manchas rosas tiñen el cielo gris
No siempre me asusto fácilmente, pero lo hago. Pero lo bueno es que siempre hay una solución, una vía de escape.
Porque no importa cuanto te puedan entristecer ciertas decepciones. Ni cuanto llegues a extrañar una tierra en la que a veces también te sentías solo. No puedes evitar dejar de mirar atrás, al menos durante unos minutos, para encontrar algo que añorar, algo que ahora crees que fue perfecto, y que sin embargo la memoria te puede demostrar lo contrario.
Los días malos son como los buenos: existen. También los hay vacíos, huecos, rellenos de algo sabroso, y de algo no tan apetecible. Los hay cubiertos de mierda o los que tienen una masa dulce y esponjosa, que te hacen sentir bien. Los hay planos y largos, cortos y asfixiantes. Los hay monocromos o coloristas. Pero sobretodo los hay que son de un color, pero con un sutil punto final de su opuesto, que produce tal contraste que te hace declinar la balanza hacia este último.
Pues no puedo evitar enfadarme, refunfuñar, entristecerme, añorar, marearme y pensar, pero siempre puedo recurrir a una risa, una caricia amiga al otro lado del auricular, que me haga olvidar los grises bocetos, y quedarme con la obra final.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
