Hace un tiempo escribí que empezaba a adaptarme a esta nueva experiencia, a la “tierra prometida” de mis sueños infantiles, a una nueva y prometedora etapa.
Ahora, sin embargo, la cosa ya no va sobre adaptación. Ahora estoy comenzando a ser feliz aquí. Muy feliz. Porque a pesar de las pequeñas inconveniencias, de los ocasionales problemas con el idioma y la gente nueva, así como una gran lista de diminutos obstáculos, aquí estoy encontrándome a mí mismo en facetas que ni yo mismo conocía.
Ahora, sin embargo, la cosa ya no va sobre adaptación. Ahora estoy comenzando a ser feliz aquí. Muy feliz. Porque a pesar de las pequeñas inconveniencias, de los ocasionales problemas con el idioma y la gente nueva, así como una gran lista de diminutos obstáculos, aquí estoy encontrándome a mí mismo en facetas que ni yo mismo conocía.
Uno mismo alberga un laberinto que a través de los años vas entendiendo cada vez mejor, sin terminar nunca por hallar algo que te sorprenda, con lo que deleitarte o sufrir. Pero la verdad es que todos los balances que puedo hacer sobre mis dos primeros aquí, son positivos.
Entre uno de ellos, la gente que he conocido. Mis compañeros de piso, la gente de clase, el resto de erasmus y los estudiantes ingleses. Todo el mundo, esa gran colmena de diferentes culturas que me aporta tanto día a día.
Entre uno de ellos, la gente que he conocido. Mis compañeros de piso, la gente de clase, el resto de erasmus y los estudiantes ingleses. Todo el mundo, esa gran colmena de diferentes culturas que me aporta tanto día a día.
Me alegro muchísimo Chema, es genial las cosas que aprendes cuanodo sales fuera, toda la gente que conoces... es una pasada!!! ¡¡Disfruta muchísimo!!
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