jueves, 2 de diciembre de 2010

Edinburgh: Ciudad de los sueños

El martes llegué a Southampton después de un maravilloso y muy frío viaje a la capital de Escocia, y he venido totalmente encandilado y enamorado de esa preciosa, antigua y mágica ciudad. Y ahora, justo anoche, cayó la primera nevada en Southampton, por lo que nos pasamos la noche Heiko, Susanna y yo, junto a gente del 6º piso, jugando en la calle a pelearnos con bolas de nieve.


Quizás tenga que ver con que nunca he disfrutado demasiado de días nevadas, o a lo mejor está relacionado con que saca mi mejor y más risueño lado infantil de mí mismo, pero sea por el motivo que sea, lo que no puedo negar es que la nieve me hace sentir muy bien y me encanta. Me acuerdo de cuando mi madre me decía que me pasaba el día pensando en las musarañas jugando. Pues sí, y eso es lo que me ha llevado a ser quien soy, buscando disfrutar al máximo en todo lo que hago.


Volviendo a mi viaje, recomiendo ir a ese rincón del mundo, donde disfrutar de montaña, mar y ciudad al mismo tiempo, con parajes inmejorables. Eso sí, la próxima vez escogeré fechas primaverales para verlo todo verde, aunque blanco tiene un encanto descomunal. Y es que no puedo dejar de usar adjetivos positivos y que expresen este estado de euforia en el que me encuentro. Sin clases por el momento (aunque alguna cosilla estoy volviendo a hacer, que va tocando), con los días para disfrutar y divertirme, estoy recolectando las alegrías de este año de Erasmus que, como ya me dijeron antes de venir, nunca olvidaré.


Ahora, para dejaros, os adjunto la fotografía que me saqué desde Calton Hill. Nunca me he sentido tan lleno e inspirado como lo estuve el rato que divisé Edimburgo desde allí.


¡Llega la blanca navidad!

jueves, 25 de noviembre de 2010

“Sibylle”: Le ciel du Belgique


Hace tiempo que quería hacer una serie de posts dedicados a describir y hablar de las personas que estoy conociendo y me acompañan en esta impresionable aventura. Y después del perfecto día de ayer, no quería dejar pasar esta oportunidad para empezar con Sibylle: Je te dédie ces mots, Sibylle :)


Hier, avons fini nos classes et nous sommes allés à la residence de Sibylle. Nous avons bu une bouteille du ron, et nous avons ecouté musique clasique et musique du Yann Tiersen. C'était parfait! (Ayer, terminamos nuestra entrega de ilustración, y tras el éxito de esta nos propusimos celebrarlo con una botella de ron (James Cook, como el personaje de Skins xDDD) en su residencia. Escuchamos música clásica, Yann Tiersen y demás. ¡Fue perfecto!)


Sibylle es mi compañera de clase, procediente de Lieja, Bélgica, para quien no me haya oído mencionarla anteriormente. Es una de esas pocas personas que conoces a la largo de tu vida con las que compartes un montón de aficiones, gustos e incluso vivencias. Y como ella bien sabe, hemos prometido visitarnos correspondientemente, e incluso tengo una invitación para larga estancia en Bélgica, que seguramente lleve a cabo ^^). Lo único malo es que ella no estará todo el año, y dos semanas después de volver de vacaciones de Navidad, abandonará Southampton, lo cual sé que producirá una gran tristeza.


Pero seguro todavía nos volveremos a encontrar en otras ocasiones, y aún nos queda por disfrutar de grandes experiencias juntos, como el viaje que mañana emprendemos, junto a Sandra (posiblemente mi siguiente post se lo dedique a ella, ya que son las dos personas con las que más momentos he compartido) y una compañera francesa de Sibylle, hacia Edimburgo (Edinburgh), la capital del país de mis sueños (viaje que tanto he anhelado con el paso de los años). Ya comentaré en el futuro que tal ha ido, así como mis futuros viajes y las notas de la presentación, que espero que sean buenas.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Días y días

Hay días y días, se suele decir. Pues sí, es tan cierto como lo son la gran mayoría de los refranes españoles en cierta medida. Pero entre mis favoritos, está ese que nunca olvidaré como aprendí: Uno es esclavo de lo que dice, dueño de lo que calla.

Por eso, con mucho esfuerzo en el camino, he aprendido en ocasiones a callar. Lo malo, es que mi silencio suena tan extraño, que a la gente le parece un llanto desesperado, la canción más dura y cruda que haya salido de mi garganta.

Porque hice de los gritos y las palabras la melodía que lleva el ritmo de mi vida, y el silencio lo reserve para aquellos momentos en los que el espectáculo necesita un nuevo dibujo, un solo perfecto. Quizás sea porque en silencio, me pasaron las cosas más importantes de mi vida, cuando en escasas ocasiones me quedo sin palabras. Y hagamos que esta noche la música suene.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Mi sueño conmigo

Hace un tiempo escribí que empezaba a adaptarme a esta nueva experiencia, a la “tierra prometida” de mis sueños infantiles, a una nueva y prometedora etapa.

Ahora, sin embargo, la cosa ya no va sobre adaptación. Ahora estoy comenzando a ser feliz aquí. Muy feliz. Porque a pesar de las pequeñas inconveniencias, de los ocasionales problemas con el idioma y la gente nueva, así como una gran lista de diminutos obstáculos, aquí estoy encontrándome a mí mismo en facetas que ni yo mismo conocía.
Uno mismo alberga un laberinto que a través de los años vas entendiendo cada vez mejor, sin terminar nunca por hallar algo que te sorprenda, con lo que deleitarte o sufrir. Pero la verdad es que todos los balances que puedo hacer sobre mis dos primeros aquí, son positivos.

Entre uno de ellos, la gente que he conocido. Mis compañeros de piso, la gente de clase, el resto de erasmus y los estudiantes ingleses. Todo el mundo, esa gran colmena de diferentes culturas que me aporta tanto día a día.

Y destaco la magnífica noche del miércoles, con mis compañeros de clase, como también podría destacar otras mil. Porque la vida me sonríe, y yo no voy a ser descortés, y le devuelvo el gesto.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pequeñas manchas rosas tiñen el cielo gris


No siempre me asusto fácilmente, pero lo hago. Pero lo bueno es que siempre hay una solución, una vía de escape.

Porque no importa cuanto te puedan entristecer ciertas decepciones. Ni cuanto llegues a extrañar una tierra en la que a veces también te sentías solo. No puedes evitar dejar de mirar atrás, al menos durante unos minutos, para encontrar algo que añorar, algo que ahora crees que fue perfecto, y que sin embargo la memoria te puede demostrar lo contrario.

Los días malos son como los buenos: existen. También los hay vacíos, huecos, rellenos de algo sabroso, y de algo no tan apetecible. Los hay cubiertos de mierda o los que tienen una masa dulce y esponjosa, que te hacen sentir bien. Los hay planos y largos, cortos y asfixiantes. Los hay monocromos o coloristas. Pero sobretodo los hay que son de un color, pero con un sutil punto final de su opuesto, que produce tal contraste que te hace declinar la balanza hacia este último.

Pues no puedo evitar enfadarme, refunfuñar, entristecerme, añorar, marearme y pensar, pero siempre puedo recurrir a una risa, una caricia amiga al otro lado del auricular, que me haga olvidar los grises bocetos, y quedarme con la obra final.

El mejor resultado, saber que tengo a mi gente ahí. Que os tengo aquí. Que te tengo a ti. ^^



domingo, 31 de octubre de 2010

Dude, where is my bat?

Esta frase repetí varias veces anoche, en la fiesta de Halloween que organizaron los chicos del piso de abajo, el temido 6º C. Y me lo pasé en grande, además de conocer a muchísima gente. Y lo bueno de las fiestas de aquí, es que al comenzar pronto, también terminas muy pronto, y así tienes más horas para luego dormir.

Como veréis en la siguiente fotografía, con estas pintas de psicópata con un bate de béisbol me presenté. Y como me imaginaba antes de comenzar, perdí el bate enseguida... Y encima lo he visto por fotos en manos de mucha gente luego, dentro del piso e incluso en la calle... Lo echo de menos, pero afortunadamente su bajo valor económico reduce mi pena.

La verdad es que no decepcionó mi primer fiesta de halloween en tierras inglesas (espero que no sea la última, empezando porque hoy saldré un rato a ver el ambiente de una verdadera noche de Halloween, aunque volveré pronto ya que mañana tengo clase).

Bueno, la verdad es que estoy actualizando menos de lo deseado, pero aún no saco provecho al 100% a mis días, entre las tareas domésticas, las clases y la vida social, se me escapa un gran porcentaje del tiempo (al que hay que sumar el hecho de que me he puesto al día ya con todas las series de televisión que sigo... Yuuumi).

Aquí os dejo una imagen para que os acompañe esta noche en vuestras pesadillas. Saludos desde la casa del terror de Southampton.

jueves, 21 de octubre de 2010

Una sonrisa sin prisa

Sin demasiadas ganas de marcharse, así se ha asentado hace un par de días una sonrisa en mi boca. Perezosa y algo obesa, ni siquiera se mueve un milímetro para ir al baño. Esta tan cómoda en la parte baja de mi cara, en el hueco que ha encontrado entre la nariz y la barbilla, que no parece tener intenciones de abandonar este lugar al que ha llegado sin previo aviso.


Quizás la trajo un buen lunes o un fructífero martes. Posiblemente lo haya retenido la escapada al maravilloso Common Park del miércoles, con la divertida sesión de fotos en el cementerio de la ciudad, tan gótico y bonito, tan inspirador y misterioso. Y tampoco se quiso marchar anoche, en una noche algo aburrida en una fiesta afroamericana en una discoteca (última vez que pago por una entrada tan abultada sin saber bien a donde me adentro).


Y es que, aunque estén muy cerca los fantasmas y demonios de Halloween, me parece que la sonrisa traviesa se quedará a jugar un rato más, disfrutando de la hospitalidad que le da el resto de mi cuerpo, encantado con su visita.


Lo malo de estos simpáticos huéspedes es que nunca sabes cuando te van a abandonar. Sin embargo, hay que disfrutar de su compañía, mientras dure.


martes, 19 de octubre de 2010

Chocolate y malvaviscos (Chocolat and marshmallows)

Recuerdo que la primera vez que oí hablar de los malvaviscos fue en la serie de dibujos animados de Patoaventuras, que me pasaba la tarde viendo como los sobrinitos del Tio Gilito se adentraban en geniales aventuras que estimulaban mi imaginación.

Posteriormente, en mi libro de cabecera de por vida, “Calvin & Hobbes” (porque para mi es más que un cómic, más que un libro: una obra de arte), se generó dentro de mi la curiosidad de que sabor tendrían esas pequeñas cosas blancas que se utilizaban en las hogueras y también se introducían en el chocolate caliente.

Ahora, por fin, ya lo sé. Ni una hora he tardado en, tras enterarme de donde podía encontrar, ir a abastecerme de una bolsa entera y un poco de chocolate caliente para hacer. Y a pesar de la mala calidad del chocolate Maltesers (nada que ver con las chocolatinas), es desde hoy mi acompañante perfecto. Adoro este país, porque me encanta llegar mojado de correr, y poder disfrutar de esta maravilla mientras diviso el frío mar que hay aquí. Las nubes, ponen el punto de inspiración. Os saludo a todos, con mi vaso de chocolate caliente con malvaviscos. ¡Qué rico!


domingo, 17 de octubre de 2010

Domingo salado, mar de descanso

Los domingos me irritan. Mi hiperactividad aumenta, y sin embargo no hay nada que consiga retenerme en estas cuatro paredes sin sentirme enjaulado. Recuerdo que me pasaba en mi época de colegio e instituto, posteriormente los domingos de resaca en mi guarida y el año pasado en casa de mi hermano, escribiendo artículos para el día siguiente.

Sin embargo, aquí los domingos son algo más animados. Igual de somnolientos, pero con más lugares a los que acudir a espabilarte un poco, antes de que llegue de nuevo el lunes que abre cada semana. Hoy, tras salir a corres y hacer varios trabajos, he ido a dar una vuelta por el puerto. Y aquí, los días con sol y nubes, son como aquellos pequeños preciosos paréntesis que en ocasiones podía divisar desde mi guarida.

Aquí la melancolía se puede incluso oler. Y la inspiración también. Es un sitio perfecto para sentir, pensar y crear. Y acerté al venir aquí buscando precisamente esas tres cosas.

martes, 12 de octubre de 2010

El puto mono del espacio

¿Qué es lo que pasaría si el mono del espacio perdiera a toda su tripulación y su propia nave, y quedara a merced del inmenso universo? ¿Que haría estando a millones de años luz de su destino? ¿Cómo sobreviviría? ¿Qué tipo de transporte se inventaría el puto mono del espacio?

Él no tendría problema. Pues el puto mono del espacio está preparado para sobrevivir, para una vez abandonada la órbita de la tierra, ir disparado como un cohete (o con un cohete) hasta el planeta objetivo. Como un meteorito bíblico, que anuncia el Apocalipsis final sin remedio aparente. A este mono del espacio nada le ahuyenta, nada le desviará de su trayectoria, ni siquiera cruzarse con la inmensa Júpiter. Incluso sin combustible, antes negociará su alma con un demonio lunar que tirar por la escotilla sus misiones y sueños.

Así es el puto mono espacial, una vez deja atrás la jodida gravedad. Esa mierda que lo ha retenido tanto tiempo, sin dejarlo volar. Ahora, no solo vuela. Ahora solo pisa el suelo para coger todavía más propulsión. Este es el mono espacial. El puto mono espacial, sonriéndote con su mejor versión, feliz, empañando el cristal de su casco. Un puto mono espacial feliz. Muy feliz.


lunes, 11 de octubre de 2010

Miedos, mareos y trastornos en el trayecto

Al embarcarme en, sin duda alguna, la mas importante de mis aventuras hasta ahora, sabía que superaría muchos miedos de golpe. Y no me equivoqué. Sin embargo, todavía hay tantas cosas que me asustan, que estremecen al niño que juega dentro de mi cabeza.


Me pone los pelos de punta esa mirada penetrante. Esa inesperada coincidencia en el punto de vista de unos ojos con los míos, tan tímidos, tan delicados. Siempre me bloqueo, me quedo sin habla, y mi concentración queda trastornada, perdiendo el control. Me pregunto por qué será, porque no soy capaz de mirar a los ojos, que es lo que me transmiten que no puedo pensar claramente.


Sin embargo, he descubierto que puedo mirar a los ojos al futuro, a esta ciudad. Y continuar en mi viaje, aunque el ojo del huracán meza mi barco y lo lleve hasta el límite de hacerlo naufragar, pero sin conseguirlo, porque llegaré a mi destino, sean las que sean las vueltas necesarias para alcanzarlo.

domingo, 10 de octubre de 2010

Proceso mental

Por fin estoy volviendo a trabajar. Aún no he alcanzado todavía el nivel máximo de hace un par de meses, pero empiezo a coger el hilo y mostrarme más seguro que nunca. Aquí, el trabajo, dignifica todavía más.
Estoy buscando bastante documentación para mi proyecto final de carrera, y entre un gran listado de obras ejemplares, he encontrado una joya magnífica, que todavía estoy en proceso de investigar: Little Nemo in Slumberland. Y huele a montones de bolsas de inspiración en un libro que, eso sí, pesa lo suyo.

A mi mente llaman múltiples ideas, y sin prisa pero sin pausa, voy día a día haciendo un poco más, mientras disfruto de esta aventura que es ser Erasmus. Ayer pasé la noche entera rodeado de ingleses, en casa de mi compañero de origen japonés, Ken, que celebraba su 21 cumpleaños. Solo Sibylle, un chico noruego y yo dábamos el toque internacional a la “pequeña reunión”, en la que me lo pasé bastante bien bebiendo, escuchando música y riéndonos.

Hoy domingo de relax, y ahora bajaré al 6º piso que es el cumpleaños de un chico búlgaro. La verdad, no me puedo quejar. El barco esta todavía surcando los mares, a una velocidad reducida, pero sin ninguna extraña marea que le cambie el rumbo. Espero que todo continúe igual.

Os dejo un boceto (retocado posteriormente) para mi proyecto final. Pues como ya he escrito tantas veces, la mente es el más complicado de los laberintos.

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Fin de semana soleado?

Estos días estaba haciendo buena temperatura. Días soleados, calorcito. Vamos, aquello que puedo llegar incluso yo a añorar de España. Sin embargo, aunque mi profesor me adelantó lo contrario, hoy ha salido nublado.

Pero el fin de semana esta siendo bastante bueno, a pesar de que haya vuelto a tener problemas con la tarjeta de crédito inglesa. Anoche, mi compañera de clase Sibylle vino a cocinarme un exquisito risotto y unos muffins de chocolate. ¡Qué rico estaba todo!

Luego, todos nos fuimos de fiesta, aunque nos acabamos dividiendo. Y es que aún no nos hemos hecho al horario de fiesta de aquí, y eso dificulta el entrar a los sitios y divide las opiniones de la multitud (en este caso, de los compañeros de piso).

Hoy me he comprado mis nuevos altavoces, y tras estrenarlos y echarme una merecida siesta, espero a que llegue Sibylle para cenar (hoy me toca cocinar a mí) e irnos a la fiesta de nuestro compañero de clase, Ken.

Vamos, que afortunadamente no paro, y los planes salen hasta de debajo de las piedras. ¡Viva la vida de Erasmus! Ni en mi vida pintada.


lunes, 4 de octubre de 2010

De aquí para allá: vida de erasmus

La verdad es que no escribo tanto como desearía. Ni estudio, ni leo, ni dibujo, ni corro, ni limpio, ni salgo, ni... tal y como tenía pensando. Pero es normal. Todavía no he cumplido mi primer mes aquí, y tampoco he perdido esa pequeña sensación de estar perdido, habituándome.

Aunque no todo es quemar tiempo. Ya he terminado mi primer trabajo, y en la fecha adecuada, al igual que ya he comenzado con el brainstorming del segundo. He ojeado varios libros para documentarme, y he conseguido otros tantos para seguir inspirándome. Entre ellos obras de arte como “Ghost World” o “Persépolis”, además de los típicos y viejunos “The Dandy” y “The Beano”, que son aquí el equivalente a “mortadelo” y “zipi y zape” en mi “añorada” España.

Pero aquí empiezo a encontrar mi sitio, a sentirme como pez en el agua en este nuevo inmenso mar en el que se ha caído mi pecera espacial. Conociendo a gente con la que añorar mi tierra cuesta un poco menos. A veces incluso bastante.

Hoy he ido de compras (bueno, todavía no compro nada porque no tengo mi maldita tarjeta de crédito inglesa) con mi compañera de piso Sandra (el otro lado español de nuestra gran “familia”) y mi compañera de clase, la simpatiquísima belga Sibylle.

Por cierto, los precios de aquí en según que cosas siguen escandalizándome. No solo en ropa y en comida, ahora también en tecnología. Ya le he puesto los ojos a unos altavoces con subwoofer por menos de 12€ españoles. Sí, sí. Y a unos pantalones a 5€ en el Primark (esa tienda es nuestra perdición). Pronto, muy pronto, cuando llegue el miércoles mi tarjeta. Espero, porque sino sería la tercera vez que no llega la muy jodida.

Aquí os dejo con una muestra de que es lo que pasa cuando dejas a dos españoles y una belga entrar en una tienda llena de la estrafalaria ropa que aquí visten. ¡Tachán!

jueves, 30 de septiembre de 2010

En todas las casas cuecen habas, y en la mía comen hadas

Mi madre, siempre, tiene razón. Y es que en todos los rincones del mundo puedes encontrarte con un traspiés, y toda persona es hijo de su padre y su madre. Pero sobretodo, mi madre acierta al decirme que con este carácter mio, tengo los disgustos asegurados.

Porque a veces, me gustaría ser tan tranquilo y despejado como el cielo de mi tierra natal. Sin embargo, me identifico más con los constantes cambios del tiempo de aquí, que llora, truena o se calma el mismo día.

Y mientras apedrean, literalmente, mi puerta, me voy a acostar. Necesito que amanezca un nuevo día, y pase la momentánea tormenta.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pequeñas diferencias

Ya estoy en mi tercera semana en estas tierras, y aunque empiezo a acostumbrarme a la vida y las tradiciones de aquí, no hay día que no deje de sorprenderme.


Inglaterra es bastante similar a España en lo general, pero con algunos pequeños cambios. Aquí la gente aparenta ser más educada y amable, aunque en cuanto te descuidas te puedes encontrar con algún loco de turno, ya que gente extraña hay en todas partes. Sin embargo, las pintas extrañas (poco comunes y muy reconocibles en mi tierra natal) aquí son pan de cada día.


Mujeres conjuntadas al 100% con tonos rosas, gente mezcla entre japonesa, amy winehouse y un dragqueen, sucedáneos de emo repletos de tatuajes, chicas con minifaldas y cortos vestidos extravagantes a menos de 10 grados y con sus lazitos en el pelo como si fueran la ratita presumida, etc. Vamos, la mar de curioso todo.


Sin embargo, lo que más me sorprendió anoche, que salí junto a mi compañera de clase belga Sibylle, es encontrarme otra vez con una calle llena de charcos de sangre, o que aquí la gente va más a saco (y más borracha) que en España. Y luego dicen...


Sumándole a esto el curioso caso del otro día, donde una cajera del supermercado ASDA (precios escandalosamente baratos, como noodles a 10 peniques o bandejas de 12 donuts a 2 libras) discutía con la máquina, se estiraba del pelo, se mordía exageradamente la mano, se retorcía las orejas y para colmo, al despedirse te decía “Good afternoon. Thanks. Shut up, idiot!”... buen método para que luego nadie te replique nada.


Para terminar, destacar que aquí te puedes encontrar a auténticos abuelitos entrañables trabajando de cajeros, una gran cantidad de etnias, que los freshers del piso de abajo tienen en su cocina día si y día tambien la botella de vodka en medio de la mesa (quizás para sazonar sus cereales), las mujeres se zurran más que los hombres o que ser español esta muy de moda (y hablar español todavía más). Es una putada, sobretodo cuando quieres centrarte en hablar y aprender inglés. Sí, todo es como en Pulp Fiction: “la misma mierda, pero con pequeñas diferencias”.


Pero bueno, todas estas extravagantes cosas, no hacen más que elevar el nivel de entrañable que resulta esta ciudad para mí. ¡Saludos desde Southampton!

lunes, 27 de septiembre de 2010

La gris y bella Londres

Mi primera visita a Londres. Sin embargo, me queda un cierto gusto amargo en el paladar, debido a la marcha de mi último pedacito de mi vida allí.

La capital inglesa es la ciudad perfecta para despedirse. Su cielo, encarcelado, que reprime sus penas a base de suaves llantos y finas lágrimas. Los edificios, gigantescos y construidos a base de historia, parecen la compañía perfecta para llamar a tu melancolía.

En los túneles subterráneos del metro londinense, puedes notar el frío en la sombra, y llegar a estremecerte con la música eterna de un músico ambulante. Allí, cuando dices adiós, es como el final de una historia de ficción, que llega a volcar todas tus lágrimas hacia el exterior.

Nadie puede resistirse a una ciudad que busca emocionarte. Y lo consigue. Al que despide. Al que observa. Y al que recuerda. Y sobretodo, al que siente esos tres sentimientos devorándole por dentro.

Volveré, y entonces podré disfrutar el doble de una ciudad maravillosa. Allí, tengo ya miles de recuerdos.




domingo, 19 de septiembre de 2010

Primera semana, primeros balances

Este es el momento más tranquilo de toda la semana. Sentado cara al ordenador, con mi hermano a mi lado, disfruto del resto de mi primer domingo en Southampton. Desde aquí puedo ver los puntos de luces que dibujan la silueta de esta maravillosa ciudad.

Hoy he disfrutado de un día hogareño en la residencia, viendo un partido de la liga alemana con mi compañero de piso alemán (Heiko) y yendo a la lavandería por primera vez, y espero tardar en volver a ir. Y no saquéis conclusiones precipitadas: no quiero gastarme todo mi dinero en hacer lavadoras, ya que poner una me cuesta dos libras y otra libra más poner la secadora obligatoria (lo malo de vivir en un país donde no sale el sol demasiadas veces).
Por cierto, ya tenemos dos nuevas compañeras de piso más, a falta de los dos restantes. Son dos chicas francesas, ambas más o menos de París.

Ayer fuimos todos, excepto una de las francesas que ha llegado hoy, a The Hobbit, uno de los más populares clubs de aquí y del que me habían hablado bastante. El caso es que el sitio me decepcionó un poquito. La música esta muy bien, hay cocktails baratos y basados en personajes de la famosa trilogía de J.R.R. Tolkien (one bilbo and one gollum, please), y en general es un sitio curioso, pero no tanto como se comenta aquí. Allí nos hicimos nuestra primera foto de “familia”. Y la verdad es que estoy muy contento, pues el buen rollo que se respira en el piso es estupendo.

En esta semana que va a comenzar podré escoger las asignaturas que quiero cursar y terminar con todos los papeleos iniciales. También queremos hacer la mayoría de los compañeros de piso un viaje comunitario a Londres, para acompañar a mi hermano y a el novio de una de las finlandesas a coger el vuelo de vuelta.

Lo único malo de esto es que no quiero que el se vaya, ya que me ayuda un montón con todo, aunque sé que es lo que toca y tendré que desplegar las alas solo. Espero no caerme.

Bueno, espero que en dos semanas me vuelva ya de una vez más regular, mientras os iré contando mis experiencias poquito a poco. Aquí queda inmortalizada la primera salida de todos mis compañeros. ¡Saludos desde Southampton!


jueves, 16 de septiembre de 2010

Primeras andaduras

Necesitaba ya escribir, pero el tiempo aquí pasa muy rápido y tengo la sensación de que no alcanzo a hacer ni la mitad de cosas que quiero. Sin embargo, los días ingleses cunden una barbaridad y he avanzado cosas que creía tardaría varias días.

En un principio me he acostumbrado a eso de levantarme a las 7:00 o 8:00 de la mañana cada día, aunque también tiene algo que ver que no consiga dormir muy bien. Llevo 3 días aquí, y sin embargo tengo la sensación de que ya hace una semana completa de mi llegada.

Ya tengo una almohada decente (la que daba la residencia es como una toalla doblada que te deja el cuello “estupendamente”), perchas, toallas, cubertería, olla y el resto de objetos imprescindibles.

Por otra parte, los compañeros de piso son geniales. Lo malo es que estoy tan cansado, que a penas me he ido un día a un Wetherspoon (pub típico inglés) con ellos y me volví pronto porque necesitaba urgentemente dormir. Por ahora, a falta de que lleguen los cuatro restantes, somos dos españoles, dos finlandesas, un alemán y un chico de Liechtenstein. Todos ellos super agradables y divertidos, unos más que otros claro.

Al respecto del idioma... voy pasando aunque sé que tengo que esforzarme al máximo por mejorarlo, aunque ya no me preocupa tanto como al principio ya que veo que puedo hacerme entender (eso sí, como un indio apache total).

Bueno, esto es todo por hoy. Todavía estoy recién despierto y no me he despejado todavía. Son las 08:48 aquí, así que voy a tomarme una señora ducha y a desayunar con mis compañeros de piso.

Por último, os dejo una fotografía de las vistas que tengo desde la ventana de mi habitación. I love this city!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Space monkey

Mañana aproximadamente a las 10:00 am despega mi vuelo hacia Southampton. Y yo, me siento como un mono del espacio, preparado para dar el salto. Uno de esos tan altos que me permitan alcanzar lo que más deseo: mis sueños.

¡Nos vemos desde Southampton, monos del espacio!


sábado, 11 de septiembre de 2010

Aquí, allí y por siempre


Aunque necesitaría todo mi repertorio de palabras y metáforas para describir una despedida tan especial como la de esta tarde, carezco de la suficiente fuerza para poder hacerlo. Esta ha sido retenida por la inmensa tristeza que me invade. Al menos me queda la alegría de tener una gran amistad aquí, que me llevaré a donde quiera que vaya.

Solo puedo decir que te voy a añorar mucho. Un abrazo y hasta muy pronto.

martes, 7 de septiembre de 2010

September



Hoy, al salir a correr, me he sorprendido al ver la llegada de Septiembre, que tras su paso hace desaparecer múltiples personas y sus respectivas huellas, alejándolas de este lugar que ha sido su alojamiento durante los meses de verano.

Durante estas fechas, siempre me he parado a pensar sobre los significados que rodean este mes. Pues los últimos días de muchas historias y el principio de otras nuevas etapas se mezclan entre sí, y no sabes distinguir exactamente que día exacto marca el fin o el inicio de algo concreto.

Septiembre también me recuerda el mar, donde pasé muchos días como estos, paseando, buscando en ese azul horizonte las nuevas vivencias que me depara este "nuevo comenzar".

Ahora, desde mi guarida, miro el cielo y me recuerda al mar. Y él, que pronto zarparé.

Septiembre, me trajiste tantas cosas, y sin embargo sigues sin gustarme. Ahora, tienes una última oportunidad para redimirte, y así conseguir encandilarme. Y yo estoy deseando que lo hagas.




lunes, 6 de septiembre de 2010

El viaje etéreo

Mi mente ya no esta aquí. Tengo esa sensación de que esta de viaje, a medio camino entre Valencia y Southampton. Según parece, es un síndrome común entre las personas que se abarcan en este tipo de aventuras.

En mi caso, llega a ser incluso exagerado. Desde que me despierto hasta que me acuesto, deambulo, haciendo las tareas necesarias y que me quedan por solucionar antes de irme. Sin embargo, ni en sueños, dejo de pensar en el día 13. En ese vuelo. En esa puerta abierta que me espera.

Es como si me hundiera en un sitio, mi cuerpo permaneciera en ese lugar, pero mi alma se escapara y flotara en dirección al mundo onírico de las teorías platónicas. Espero que pronto mi cuerpo aprenda a seguirla.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Mi equipaje

Siete días. Una semana. Un curso. Una aventura. Un sueño. Bueno, no. Muchos sueños. Un destino. Una ciudad. Un gran porvenir.

Y muchos fueron los que me arroparon ayer. Porque aunque no superaran la quincena, su calor me hizo sentir rodeado por una multitud, por un cariño inexplicable. Hay cosas que añoraré de mi ciudad de toda la vida, y sin duda, vosotros seréis de las que más.

Pero vuestras sonrisas ayer, me demostraron la complicidad, el apoyo y el cariño que me llevo. Pues no dejas gente en una ciudad. A tus amigos, siempre los llevas en tu equipaje. Sí Ryanair pesara esto, me multaría por sobrepeso. Pero estas cosas, nunca te pesan. Son energía que te ayuda a llevar otras maletas más pesadas de tu vida.

Un abrazo y gracias a todos ^^



martes, 31 de agosto de 2010

El nuevo comienzo


Hace mucho que no escribo, pero ya es hora de retomar viejas y saludables costumbres. En trece días partiré rumbo a Southampton, mi ciudad los próximos diez meses.

A 1.948 km (en coche) de mi casa de toda la vida. Muy lejos de mi pasado y de mi presente.

Un viaje en busca de aquellos sueños que tuve de niño, y que a pesar de haber mantenido intactos al igual que mi infantil mente, ya han crecido mucho, y buscan la independencia para lograr sus propios triunfos.

Comienza esta nueva andadura. Y como canta la voz femenina que más adoro:

Enjoy the ride!