Mi primera visita a Londres. Sin embargo, me queda un cierto gusto amargo en el paladar, debido a la marcha de mi último pedacito de mi vida allí.
La capital inglesa es la ciudad perfecta para despedirse. Su cielo, encarcelado, que reprime sus penas a base de suaves llantos y finas lágrimas. Los edificios, gigantescos y construidos a base de historia, parecen la compañía perfecta para llamar a tu melancolía.
En los túneles subterráneos del metro londinense, puedes notar el frío en la sombra, y llegar a estremecerte con la música eterna de un músico ambulante. Allí, cuando dices adiós, es como el final de una historia de ficción, que llega a volcar todas tus lágrimas hacia el exterior.
Nadie puede resistirse a una ciudad que busca emocionarte. Y lo consigue. Al que despide. Al que observa. Y al que recuerda. Y sobretodo, al que siente esos tres sentimientos devorándole por dentro.
Nadie puede resistirse a una ciudad que busca emocionarte. Y lo consigue. Al que despide. Al que observa. Y al que recuerda. Y sobretodo, al que siente esos tres sentimientos devorándole por dentro.
Volveré, y entonces podré disfrutar el doble de una ciudad maravillosa. Allí, tengo ya miles de recuerdos.
Aiss brunette, brunette. Ya verás como en un par de días se te pasa. Centrate en triunfar y coger un lápiz de una vez (o si no te mandare yo faena :P).
ResponderEliminarPor cierto en cargate de investigar bien ese paraiso en el que vives que en 2 meses estoy ahi, yepa yepa yepa.
Cuidate! :)
Me pregunto a qué te refieres exactamente con "investigar"... porque mira que hay cosas :P
ResponderEliminarY sí, hoy empiezo las clases, y quiero comprar de una vez material para empezar a trabajar...
Cuidate tu también, redhead! :P
Tampoco te comas demasiado la cabeza, que pronto nos volvemos a ver.
ResponderEliminarAhora toca, como dice Víctor, explorar el país.