lunes, 27 de septiembre de 2010

La gris y bella Londres

Mi primera visita a Londres. Sin embargo, me queda un cierto gusto amargo en el paladar, debido a la marcha de mi último pedacito de mi vida allí.

La capital inglesa es la ciudad perfecta para despedirse. Su cielo, encarcelado, que reprime sus penas a base de suaves llantos y finas lágrimas. Los edificios, gigantescos y construidos a base de historia, parecen la compañía perfecta para llamar a tu melancolía.

En los túneles subterráneos del metro londinense, puedes notar el frío en la sombra, y llegar a estremecerte con la música eterna de un músico ambulante. Allí, cuando dices adiós, es como el final de una historia de ficción, que llega a volcar todas tus lágrimas hacia el exterior.

Nadie puede resistirse a una ciudad que busca emocionarte. Y lo consigue. Al que despide. Al que observa. Y al que recuerda. Y sobretodo, al que siente esos tres sentimientos devorándole por dentro.

Volveré, y entonces podré disfrutar el doble de una ciudad maravillosa. Allí, tengo ya miles de recuerdos.




3 comentarios:

  1. Aiss brunette, brunette. Ya verás como en un par de días se te pasa. Centrate en triunfar y coger un lápiz de una vez (o si no te mandare yo faena :P).

    Por cierto en cargate de investigar bien ese paraiso en el que vives que en 2 meses estoy ahi, yepa yepa yepa.

    Cuidate! :)

    ResponderEliminar
  2. Me pregunto a qué te refieres exactamente con "investigar"... porque mira que hay cosas :P

    Y sí, hoy empiezo las clases, y quiero comprar de una vez material para empezar a trabajar...

    Cuidate tu también, redhead! :P

    ResponderEliminar
  3. Tampoco te comas demasiado la cabeza, que pronto nos volvemos a ver.

    Ahora toca, como dice Víctor, explorar el país.

    ResponderEliminar