jueves, 30 de septiembre de 2010

En todas las casas cuecen habas, y en la mía comen hadas

Mi madre, siempre, tiene razón. Y es que en todos los rincones del mundo puedes encontrarte con un traspiés, y toda persona es hijo de su padre y su madre. Pero sobretodo, mi madre acierta al decirme que con este carácter mio, tengo los disgustos asegurados.

Porque a veces, me gustaría ser tan tranquilo y despejado como el cielo de mi tierra natal. Sin embargo, me identifico más con los constantes cambios del tiempo de aquí, que llora, truena o se calma el mismo día.

Y mientras apedrean, literalmente, mi puerta, me voy a acostar. Necesito que amanezca un nuevo día, y pase la momentánea tormenta.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pequeñas diferencias

Ya estoy en mi tercera semana en estas tierras, y aunque empiezo a acostumbrarme a la vida y las tradiciones de aquí, no hay día que no deje de sorprenderme.


Inglaterra es bastante similar a España en lo general, pero con algunos pequeños cambios. Aquí la gente aparenta ser más educada y amable, aunque en cuanto te descuidas te puedes encontrar con algún loco de turno, ya que gente extraña hay en todas partes. Sin embargo, las pintas extrañas (poco comunes y muy reconocibles en mi tierra natal) aquí son pan de cada día.


Mujeres conjuntadas al 100% con tonos rosas, gente mezcla entre japonesa, amy winehouse y un dragqueen, sucedáneos de emo repletos de tatuajes, chicas con minifaldas y cortos vestidos extravagantes a menos de 10 grados y con sus lazitos en el pelo como si fueran la ratita presumida, etc. Vamos, la mar de curioso todo.


Sin embargo, lo que más me sorprendió anoche, que salí junto a mi compañera de clase belga Sibylle, es encontrarme otra vez con una calle llena de charcos de sangre, o que aquí la gente va más a saco (y más borracha) que en España. Y luego dicen...


Sumándole a esto el curioso caso del otro día, donde una cajera del supermercado ASDA (precios escandalosamente baratos, como noodles a 10 peniques o bandejas de 12 donuts a 2 libras) discutía con la máquina, se estiraba del pelo, se mordía exageradamente la mano, se retorcía las orejas y para colmo, al despedirse te decía “Good afternoon. Thanks. Shut up, idiot!”... buen método para que luego nadie te replique nada.


Para terminar, destacar que aquí te puedes encontrar a auténticos abuelitos entrañables trabajando de cajeros, una gran cantidad de etnias, que los freshers del piso de abajo tienen en su cocina día si y día tambien la botella de vodka en medio de la mesa (quizás para sazonar sus cereales), las mujeres se zurran más que los hombres o que ser español esta muy de moda (y hablar español todavía más). Es una putada, sobretodo cuando quieres centrarte en hablar y aprender inglés. Sí, todo es como en Pulp Fiction: “la misma mierda, pero con pequeñas diferencias”.


Pero bueno, todas estas extravagantes cosas, no hacen más que elevar el nivel de entrañable que resulta esta ciudad para mí. ¡Saludos desde Southampton!

lunes, 27 de septiembre de 2010

La gris y bella Londres

Mi primera visita a Londres. Sin embargo, me queda un cierto gusto amargo en el paladar, debido a la marcha de mi último pedacito de mi vida allí.

La capital inglesa es la ciudad perfecta para despedirse. Su cielo, encarcelado, que reprime sus penas a base de suaves llantos y finas lágrimas. Los edificios, gigantescos y construidos a base de historia, parecen la compañía perfecta para llamar a tu melancolía.

En los túneles subterráneos del metro londinense, puedes notar el frío en la sombra, y llegar a estremecerte con la música eterna de un músico ambulante. Allí, cuando dices adiós, es como el final de una historia de ficción, que llega a volcar todas tus lágrimas hacia el exterior.

Nadie puede resistirse a una ciudad que busca emocionarte. Y lo consigue. Al que despide. Al que observa. Y al que recuerda. Y sobretodo, al que siente esos tres sentimientos devorándole por dentro.

Volveré, y entonces podré disfrutar el doble de una ciudad maravillosa. Allí, tengo ya miles de recuerdos.




domingo, 19 de septiembre de 2010

Primera semana, primeros balances

Este es el momento más tranquilo de toda la semana. Sentado cara al ordenador, con mi hermano a mi lado, disfruto del resto de mi primer domingo en Southampton. Desde aquí puedo ver los puntos de luces que dibujan la silueta de esta maravillosa ciudad.

Hoy he disfrutado de un día hogareño en la residencia, viendo un partido de la liga alemana con mi compañero de piso alemán (Heiko) y yendo a la lavandería por primera vez, y espero tardar en volver a ir. Y no saquéis conclusiones precipitadas: no quiero gastarme todo mi dinero en hacer lavadoras, ya que poner una me cuesta dos libras y otra libra más poner la secadora obligatoria (lo malo de vivir en un país donde no sale el sol demasiadas veces).
Por cierto, ya tenemos dos nuevas compañeras de piso más, a falta de los dos restantes. Son dos chicas francesas, ambas más o menos de París.

Ayer fuimos todos, excepto una de las francesas que ha llegado hoy, a The Hobbit, uno de los más populares clubs de aquí y del que me habían hablado bastante. El caso es que el sitio me decepcionó un poquito. La música esta muy bien, hay cocktails baratos y basados en personajes de la famosa trilogía de J.R.R. Tolkien (one bilbo and one gollum, please), y en general es un sitio curioso, pero no tanto como se comenta aquí. Allí nos hicimos nuestra primera foto de “familia”. Y la verdad es que estoy muy contento, pues el buen rollo que se respira en el piso es estupendo.

En esta semana que va a comenzar podré escoger las asignaturas que quiero cursar y terminar con todos los papeleos iniciales. También queremos hacer la mayoría de los compañeros de piso un viaje comunitario a Londres, para acompañar a mi hermano y a el novio de una de las finlandesas a coger el vuelo de vuelta.

Lo único malo de esto es que no quiero que el se vaya, ya que me ayuda un montón con todo, aunque sé que es lo que toca y tendré que desplegar las alas solo. Espero no caerme.

Bueno, espero que en dos semanas me vuelva ya de una vez más regular, mientras os iré contando mis experiencias poquito a poco. Aquí queda inmortalizada la primera salida de todos mis compañeros. ¡Saludos desde Southampton!


jueves, 16 de septiembre de 2010

Primeras andaduras

Necesitaba ya escribir, pero el tiempo aquí pasa muy rápido y tengo la sensación de que no alcanzo a hacer ni la mitad de cosas que quiero. Sin embargo, los días ingleses cunden una barbaridad y he avanzado cosas que creía tardaría varias días.

En un principio me he acostumbrado a eso de levantarme a las 7:00 o 8:00 de la mañana cada día, aunque también tiene algo que ver que no consiga dormir muy bien. Llevo 3 días aquí, y sin embargo tengo la sensación de que ya hace una semana completa de mi llegada.

Ya tengo una almohada decente (la que daba la residencia es como una toalla doblada que te deja el cuello “estupendamente”), perchas, toallas, cubertería, olla y el resto de objetos imprescindibles.

Por otra parte, los compañeros de piso son geniales. Lo malo es que estoy tan cansado, que a penas me he ido un día a un Wetherspoon (pub típico inglés) con ellos y me volví pronto porque necesitaba urgentemente dormir. Por ahora, a falta de que lleguen los cuatro restantes, somos dos españoles, dos finlandesas, un alemán y un chico de Liechtenstein. Todos ellos super agradables y divertidos, unos más que otros claro.

Al respecto del idioma... voy pasando aunque sé que tengo que esforzarme al máximo por mejorarlo, aunque ya no me preocupa tanto como al principio ya que veo que puedo hacerme entender (eso sí, como un indio apache total).

Bueno, esto es todo por hoy. Todavía estoy recién despierto y no me he despejado todavía. Son las 08:48 aquí, así que voy a tomarme una señora ducha y a desayunar con mis compañeros de piso.

Por último, os dejo una fotografía de las vistas que tengo desde la ventana de mi habitación. I love this city!

domingo, 12 de septiembre de 2010

Space monkey

Mañana aproximadamente a las 10:00 am despega mi vuelo hacia Southampton. Y yo, me siento como un mono del espacio, preparado para dar el salto. Uno de esos tan altos que me permitan alcanzar lo que más deseo: mis sueños.

¡Nos vemos desde Southampton, monos del espacio!


sábado, 11 de septiembre de 2010

Aquí, allí y por siempre


Aunque necesitaría todo mi repertorio de palabras y metáforas para describir una despedida tan especial como la de esta tarde, carezco de la suficiente fuerza para poder hacerlo. Esta ha sido retenida por la inmensa tristeza que me invade. Al menos me queda la alegría de tener una gran amistad aquí, que me llevaré a donde quiera que vaya.

Solo puedo decir que te voy a añorar mucho. Un abrazo y hasta muy pronto.

martes, 7 de septiembre de 2010

September



Hoy, al salir a correr, me he sorprendido al ver la llegada de Septiembre, que tras su paso hace desaparecer múltiples personas y sus respectivas huellas, alejándolas de este lugar que ha sido su alojamiento durante los meses de verano.

Durante estas fechas, siempre me he parado a pensar sobre los significados que rodean este mes. Pues los últimos días de muchas historias y el principio de otras nuevas etapas se mezclan entre sí, y no sabes distinguir exactamente que día exacto marca el fin o el inicio de algo concreto.

Septiembre también me recuerda el mar, donde pasé muchos días como estos, paseando, buscando en ese azul horizonte las nuevas vivencias que me depara este "nuevo comenzar".

Ahora, desde mi guarida, miro el cielo y me recuerda al mar. Y él, que pronto zarparé.

Septiembre, me trajiste tantas cosas, y sin embargo sigues sin gustarme. Ahora, tienes una última oportunidad para redimirte, y así conseguir encandilarme. Y yo estoy deseando que lo hagas.




lunes, 6 de septiembre de 2010

El viaje etéreo

Mi mente ya no esta aquí. Tengo esa sensación de que esta de viaje, a medio camino entre Valencia y Southampton. Según parece, es un síndrome común entre las personas que se abarcan en este tipo de aventuras.

En mi caso, llega a ser incluso exagerado. Desde que me despierto hasta que me acuesto, deambulo, haciendo las tareas necesarias y que me quedan por solucionar antes de irme. Sin embargo, ni en sueños, dejo de pensar en el día 13. En ese vuelo. En esa puerta abierta que me espera.

Es como si me hundiera en un sitio, mi cuerpo permaneciera en ese lugar, pero mi alma se escapara y flotara en dirección al mundo onírico de las teorías platónicas. Espero que pronto mi cuerpo aprenda a seguirla.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Mi equipaje

Siete días. Una semana. Un curso. Una aventura. Un sueño. Bueno, no. Muchos sueños. Un destino. Una ciudad. Un gran porvenir.

Y muchos fueron los que me arroparon ayer. Porque aunque no superaran la quincena, su calor me hizo sentir rodeado por una multitud, por un cariño inexplicable. Hay cosas que añoraré de mi ciudad de toda la vida, y sin duda, vosotros seréis de las que más.

Pero vuestras sonrisas ayer, me demostraron la complicidad, el apoyo y el cariño que me llevo. Pues no dejas gente en una ciudad. A tus amigos, siempre los llevas en tu equipaje. Sí Ryanair pesara esto, me multaría por sobrepeso. Pero estas cosas, nunca te pesan. Son energía que te ayuda a llevar otras maletas más pesadas de tu vida.

Un abrazo y gracias a todos ^^