Al embarcarme en, sin duda alguna, la mas importante de mis aventuras hasta ahora, sabía que superaría muchos miedos de golpe. Y no me equivoqué. Sin embargo, todavía hay tantas cosas que me asustan, que estremecen al niño que juega dentro de mi cabeza.
Me pone los pelos de punta esa mirada penetrante. Esa inesperada coincidencia en el punto de vista de unos ojos con los míos, tan tímidos, tan delicados. Siempre me bloqueo, me quedo sin habla, y mi concentración queda trastornada, perdiendo el control. Me pregunto por qué será, porque no soy capaz de mirar a los ojos, que es lo que me transmiten que no puedo pensar claramente.
Sin embargo, he descubierto que puedo mirar a los ojos al futuro, a esta ciudad. Y continuar en mi viaje, aunque el ojo del huracán meza mi barco y lo lleve hasta el límite de hacerlo naufragar, pero sin conseguirlo, porque llegaré a mi destino, sean las que sean las vueltas necesarias para alcanzarlo.

Chema style! :D
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