Esta frase repetí varias veces anoche, en la fiesta de Halloween que organizaron los chicos del piso de abajo, el temido 6º C. Y me lo pasé en grande, además de conocer a muchísima gente. Y lo bueno de las fiestas de aquí, es que al comenzar pronto, también terminas muy pronto, y así tienes más horas para luego dormir.
Como veréis en la siguiente fotografía, con estas pintas de psicópata con un bate de béisbol me presenté. Y como me imaginaba antes de comenzar, perdí el bate enseguida... Y encima lo he visto por fotos en manos de mucha gente luego, dentro del piso e incluso en la calle... Lo echo de menos, pero afortunadamente su bajo valor económico reduce mi pena.
La verdad es que no decepcionó mi primer fiesta de halloween en tierras inglesas (espero que no sea la última, empezando porque hoy saldré un rato a ver el ambiente de una verdadera noche de Halloween, aunque volveré pronto ya que mañana tengo clase).
Bueno, la verdad es que estoy actualizando menos de lo deseado, pero aún no saco provecho al 100% a mis días, entre las tareas domésticas, las clases y la vida social, se me escapa un gran porcentaje del tiempo (al que hay que sumar el hecho de que me he puesto al día ya con todas las series de televisión que sigo... Yuuumi).
Aquí os dejo una imagen para que os acompañe esta noche en vuestras pesadillas. Saludos desde la casa del terror de Southampton.
domingo, 31 de octubre de 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
Una sonrisa sin prisa
Sin demasiadas ganas de marcharse, así se ha asentado hace un par de días una sonrisa en mi boca. Perezosa y algo obesa, ni siquiera se mueve un milímetro para ir al baño. Esta tan cómoda en la parte baja de mi cara, en el hueco que ha encontrado entre la nariz y la barbilla, que no parece tener intenciones de abandonar este lugar al que ha llegado sin previo aviso.
Quizás la trajo un buen lunes o un fructífero martes. Posiblemente lo haya retenido la escapada al maravilloso Common Park del miércoles, con la divertida sesión de fotos en el cementerio de la ciudad, tan gótico y bonito, tan inspirador y misterioso. Y tampoco se quiso marchar anoche, en una noche algo aburrida en una fiesta afroamericana en una discoteca (última vez que pago por una entrada tan abultada sin saber bien a donde me adentro).
Y es que, aunque estén muy cerca los fantasmas y demonios de Halloween, me parece que la sonrisa traviesa se quedará a jugar un rato más, disfrutando de la hospitalidad que le da el resto de mi cuerpo, encantado con su visita.
Lo malo de estos simpáticos huéspedes es que nunca sabes cuando te van a abandonar. Sin embargo, hay que disfrutar de su compañía, mientras dure.
Quizás la trajo un buen lunes o un fructífero martes. Posiblemente lo haya retenido la escapada al maravilloso Common Park del miércoles, con la divertida sesión de fotos en el cementerio de la ciudad, tan gótico y bonito, tan inspirador y misterioso. Y tampoco se quiso marchar anoche, en una noche algo aburrida en una fiesta afroamericana en una discoteca (última vez que pago por una entrada tan abultada sin saber bien a donde me adentro).
Y es que, aunque estén muy cerca los fantasmas y demonios de Halloween, me parece que la sonrisa traviesa se quedará a jugar un rato más, disfrutando de la hospitalidad que le da el resto de mi cuerpo, encantado con su visita.
Lo malo de estos simpáticos huéspedes es que nunca sabes cuando te van a abandonar. Sin embargo, hay que disfrutar de su compañía, mientras dure.
martes, 19 de octubre de 2010
Chocolate y malvaviscos (Chocolat and marshmallows)
Recuerdo que la primera vez que oí hablar de los malvaviscos fue en la serie de dibujos animados de Patoaventuras, que me pasaba la tarde viendo como los sobrinitos del Tio Gilito se adentraban en geniales aventuras que estimulaban mi imaginación.
Posteriormente, en mi libro de cabecera de por vida, “Calvin & Hobbes” (porque para mi es más que un cómic, más que un libro: una obra de arte), se generó dentro de mi la curiosidad de que sabor tendrían esas pequeñas cosas blancas que se utilizaban en las hogueras y también se introducían en el chocolate caliente.
Ahora, por fin, ya lo sé. Ni una hora he tardado en, tras enterarme de donde podía encontrar, ir a abastecerme de una bolsa entera y un poco de chocolate caliente para hacer. Y a pesar de la mala calidad del chocolate Maltesers (nada que ver con las chocolatinas), es desde hoy mi acompañante perfecto. Adoro este país, porque me encanta llegar mojado de correr, y poder disfrutar de esta maravilla mientras diviso el frío mar que hay aquí. Las nubes, ponen el punto de inspiración. Os saludo a todos, con mi vaso de chocolate caliente con malvaviscos. ¡Qué rico!
domingo, 17 de octubre de 2010
Domingo salado, mar de descanso
Los domingos me irritan. Mi hiperactividad aumenta, y sin embargo no hay nada que consiga retenerme en estas cuatro paredes sin sentirme enjaulado. Recuerdo que me pasaba en mi época de colegio e instituto, posteriormente los domingos de resaca en mi guarida y el año pasado en casa de mi hermano, escribiendo artículos para el día siguiente.
Sin embargo, aquí los domingos son algo más animados. Igual de somnolientos, pero con más lugares a los que acudir a espabilarte un poco, antes de que llegue de nuevo el lunes que abre cada semana. Hoy, tras salir a corres y hacer varios trabajos, he ido a dar una vuelta por el puerto. Y aquí, los días con sol y nubes, son como aquellos pequeños preciosos paréntesis que en ocasiones podía divisar desde mi guarida.
Aquí la melancolía se puede incluso oler. Y la inspiración también. Es un sitio perfecto para sentir, pensar y crear. Y acerté al venir aquí buscando precisamente esas tres cosas.
Sin embargo, aquí los domingos son algo más animados. Igual de somnolientos, pero con más lugares a los que acudir a espabilarte un poco, antes de que llegue de nuevo el lunes que abre cada semana. Hoy, tras salir a corres y hacer varios trabajos, he ido a dar una vuelta por el puerto. Y aquí, los días con sol y nubes, son como aquellos pequeños preciosos paréntesis que en ocasiones podía divisar desde mi guarida.
Aquí la melancolía se puede incluso oler. Y la inspiración también. Es un sitio perfecto para sentir, pensar y crear. Y acerté al venir aquí buscando precisamente esas tres cosas.
martes, 12 de octubre de 2010
El puto mono del espacio
¿Qué es lo que pasaría si el mono del espacio perdiera a toda su tripulación y su propia nave, y quedara a merced del inmenso universo? ¿Que haría estando a millones de años luz de su destino? ¿Cómo sobreviviría? ¿Qué tipo de transporte se inventaría el puto mono del espacio?
Él no tendría problema. Pues el puto mono del espacio está preparado para sobrevivir, para una vez abandonada la órbita de la tierra, ir disparado como un cohete (o con un cohete) hasta el planeta objetivo. Como un meteorito bíblico, que anuncia el Apocalipsis final sin remedio aparente. A este mono del espacio nada le ahuyenta, nada le desviará de su trayectoria, ni siquiera cruzarse con la inmensa Júpiter. Incluso sin combustible, antes negociará su alma con un demonio lunar que tirar por la escotilla sus misiones y sueños.
Así es el puto mono espacial, una vez deja atrás la jodida gravedad. Esa mierda que lo ha retenido tanto tiempo, sin dejarlo volar. Ahora, no solo vuela. Ahora solo pisa el suelo para coger todavía más propulsión. Este es el mono espacial. El puto mono espacial, sonriéndote con su mejor versión, feliz, empañando el cristal de su casco. Un puto mono espacial feliz. Muy feliz.
lunes, 11 de octubre de 2010
Miedos, mareos y trastornos en el trayecto
Al embarcarme en, sin duda alguna, la mas importante de mis aventuras hasta ahora, sabía que superaría muchos miedos de golpe. Y no me equivoqué. Sin embargo, todavía hay tantas cosas que me asustan, que estremecen al niño que juega dentro de mi cabeza.
Me pone los pelos de punta esa mirada penetrante. Esa inesperada coincidencia en el punto de vista de unos ojos con los míos, tan tímidos, tan delicados. Siempre me bloqueo, me quedo sin habla, y mi concentración queda trastornada, perdiendo el control. Me pregunto por qué será, porque no soy capaz de mirar a los ojos, que es lo que me transmiten que no puedo pensar claramente.
Sin embargo, he descubierto que puedo mirar a los ojos al futuro, a esta ciudad. Y continuar en mi viaje, aunque el ojo del huracán meza mi barco y lo lleve hasta el límite de hacerlo naufragar, pero sin conseguirlo, porque llegaré a mi destino, sean las que sean las vueltas necesarias para alcanzarlo.
Me pone los pelos de punta esa mirada penetrante. Esa inesperada coincidencia en el punto de vista de unos ojos con los míos, tan tímidos, tan delicados. Siempre me bloqueo, me quedo sin habla, y mi concentración queda trastornada, perdiendo el control. Me pregunto por qué será, porque no soy capaz de mirar a los ojos, que es lo que me transmiten que no puedo pensar claramente.
Sin embargo, he descubierto que puedo mirar a los ojos al futuro, a esta ciudad. Y continuar en mi viaje, aunque el ojo del huracán meza mi barco y lo lleve hasta el límite de hacerlo naufragar, pero sin conseguirlo, porque llegaré a mi destino, sean las que sean las vueltas necesarias para alcanzarlo.
domingo, 10 de octubre de 2010
Proceso mental
Por fin estoy volviendo a trabajar. Aún no he alcanzado todavía el nivel máximo de hace un par de meses, pero empiezo a coger el hilo y mostrarme más seguro que nunca. Aquí, el trabajo, dignifica todavía más.
Estoy buscando bastante documentación para mi proyecto final de carrera, y entre un gran listado de obras ejemplares, he encontrado una joya magnífica, que todavía estoy en proceso de investigar: Little Nemo in Slumberland. Y huele a montones de bolsas de inspiración en un libro que, eso sí, pesa lo suyo.
A mi mente llaman múltiples ideas, y sin prisa pero sin pausa, voy día a día haciendo un poco más, mientras disfruto de esta aventura que es ser Erasmus. Ayer pasé la noche entera rodeado de ingleses, en casa de mi compañero de origen japonés, Ken, que celebraba su 21 cumpleaños. Solo Sibylle, un chico noruego y yo dábamos el toque internacional a la “pequeña reunión”, en la que me lo pasé bastante bien bebiendo, escuchando música y riéndonos.
Hoy domingo de relax, y ahora bajaré al 6º piso que es el cumpleaños de un chico búlgaro. La verdad, no me puedo quejar. El barco esta todavía surcando los mares, a una velocidad reducida, pero sin ninguna extraña marea que le cambie el rumbo. Espero que todo continúe igual.
Os dejo un boceto (retocado posteriormente) para mi proyecto final. Pues como ya he escrito tantas veces, la mente es el más complicado de los laberintos.
Estoy buscando bastante documentación para mi proyecto final de carrera, y entre un gran listado de obras ejemplares, he encontrado una joya magnífica, que todavía estoy en proceso de investigar: Little Nemo in Slumberland. Y huele a montones de bolsas de inspiración en un libro que, eso sí, pesa lo suyo.
A mi mente llaman múltiples ideas, y sin prisa pero sin pausa, voy día a día haciendo un poco más, mientras disfruto de esta aventura que es ser Erasmus. Ayer pasé la noche entera rodeado de ingleses, en casa de mi compañero de origen japonés, Ken, que celebraba su 21 cumpleaños. Solo Sibylle, un chico noruego y yo dábamos el toque internacional a la “pequeña reunión”, en la que me lo pasé bastante bien bebiendo, escuchando música y riéndonos.
Hoy domingo de relax, y ahora bajaré al 6º piso que es el cumpleaños de un chico búlgaro. La verdad, no me puedo quejar. El barco esta todavía surcando los mares, a una velocidad reducida, pero sin ninguna extraña marea que le cambie el rumbo. Espero que todo continúe igual.
Os dejo un boceto (retocado posteriormente) para mi proyecto final. Pues como ya he escrito tantas veces, la mente es el más complicado de los laberintos.
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